Hasta Siempre, Saramago (go back »)

June 19 2010, 1:24 AM

 “El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración... El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje”’     
José Saramago, 1922-2010
 
Es triste cuando muere alguien que uno admira. Alguien que con su trabajo nos ha hecho reflexionar, nos ha hecho reír y nos ha invitado a cuestionarnos aquello que dábamos por sentado como una verdad absoluta.  José Saramago hizo eso en mi vida. El ganador del Premio Nobel de Literatura, que falleció el día de hoy a la edad de 87 años, me brindó con sus obras horas de reflexión en  temas que van desde lo moral, lo político y hasta lo religioso. Su sarcasmo, su fino humor y la sinceridad de sus personajes hacen que sus obras sean valiosas no solo por su mensaje, sino por también por su construcción literaria.
Debo reconocer que no he leído todas sus novelas, ni tantas como quisiera. Sin embargo, de lo poco que he leído hasta ahora quiero compartir algunas de mis reflexiones, y rescatar el mensaje que cada una de ellas dejó en mí, como un homenaje a este que será siempre uno de mis escritores favoritos.
Conocí a Saramago con “Ensayo sobre la Ceguera”, la novela que le mereció un Premio Nobel en 1998. Esta es una metáfora sobre la insensibilidad del ser humano moderno  que se esparce como una enfermedad y nos impide realmente ver a los otros como personas. El día menos pensado los seres humanos perdemos, como los personajes de la obra pierden  su vista, la capacidad de reconocernos los unos a los otros, de solidarizarnos, de entender más allá de nuestras propias necesidades y egoísmos.  
En “Ensayo sobre la Lucidez”, Saramago no abordó temas de valores éticos, sino que realizó una crítica a la democracia como institución sobrevalorada para la efectiva representación de un pueblo. Esta obra es un llamado a cuestionar la democracia formal- el voto- especialmente en aquellos casos en los que quienes aspiran al poder no representan verdaderamente a quienes se llama a las urnas. Es el sistema democrático la mejor opción? Debería ser la única opción? Si la gente decidiera no votar, sería también este un ejercicio de voluntad democrática con igual o mayor valor que el sufragio?   
Cuando leía esta obra justamente se iniciaba la campaña política para las elecciones de 2007 en Ecuador, que se caracterizaron por la falta de un verdadero líder, por los votos protesta y los votos al “menos peor”. Pensaba que hubiera sido interesante (y útil) que hubiéramos decidido, como los personajes de la obra, no ir a las urnas  y afrontar el triste hecho de que nadie se sentía verdaderamente identificado o representado por ninguno de los que en ese entonces aspiraban al poder. Los resultados nefastos de tener el sufragio como única opción para ejercer la democracia los conocemos hoy de sobra.
Otro tema que Saramago parecía disfrutar era el cuestionamiento del Dios-Iglesia Católica. A disgusto de muchos feligreses, en 1991 se publicó “El Evangelio según Jesucristo”, una novela en la que Saramago presentó una versión alternativa de Jesús, más como un hombre que como un semi-dios. De entrada rechazó algunos de los principales dogmas de fe del Catolicismo, e.j. que la Virgen María no era virgen, que Jesús fue efectivamente concebido por José de manera natural, que  tuvo varios hermanos,  que contrajo matrimonio con Maria Magdalena -una prostituta arrepentida-  y que Judas era de hecho su apóstol favorito de Jesús, quien le entregó a Roma  como un favor especial para cumplir su misión en el Mundo. (Saramago incluso sugiere que el verdadero “héroe” es Judas y no Jesús, pues fue él quien realmente hizo que se cumpla la voluntad divina y el sacrificio de Jesucristo. La novela termina en el Monte Calvario, lo cual deja pensar que Saramago además rechazó la idea de la resurrección.
A pesar de que la narrativa estaba llena de sarcasmo y buen humor, la novela para mi fue enternecedora. Recuerdo que en algún sermón en misa un sacerdote criticó la obra y llamó a los que estábamos ahí a no prestarle atención, porque era poner en riesgo nuestra fe. Yo pienso que fue al contrario. Para mí, leerla renovó y fortaleció mi fé. (A pesar de creo que Saramago no estaría tan contento con este resultado porque él era ateo). Pensar en Jesús como un ser humano igual a todos, que consumido por la culpa se ofrece a morir  no solo para redimir a la humanidad sino para redimirse a sí mismo,  hace más fácil identificarse con las enseñanzas de la Iglesia Católica, creo yo. Hace más fácil querer imitar a Jesús.  Y es que si un semi-Dios carga una cruz por el Monte Calvario es aberrante como mucho, pero  si lo hace un ser humano con una misión divina, es simplemente conmovedor.
 Durante la novela, Saramago continuamente cuestionó el concepto de la “voluntad divina” e inclusive sugirió una visión de un Dios egoísta y  manipulador. Un Dios que vive alejado de la humanidad a la cual creó y dejó abandonada a su destino.  Este concepto lo repitió en 2009 con Caín, obra en la que, al igual que en “El Evangelio”,  Saramago analizó varios  pasajes bíblicos ( esta vez del Antiguo Testamento) preguntándose si verdaderamente un Dios vengativo, caprichoso e inmaduro inclusive, podría ser al mismo tiempo el Dios-Amor que la Iglesia nos enseñó. Asimismo, y al igual que lo hizo en  “El Evangelio” con el personaje de Judas,  Saramago redimió la imagen de Caín, el “villano” del antiguo Testamento, dando a entender que todo aquel que alguna vez ha cuestionado a la Iglesia ha sido inmediatamente satanizado, aún cuando estos cuestionamientos sean, como eran los de Caín, basados en lo evidente de la realidad.
A pesar de que ninguna de estas dos obras me hizo menos creyente, creo que me sirvió para reflexionar sobre temas que, cuando uno viene de una familia Católica nunca podría ni siquiera cuestionar. Estoy de acuerdo sí, en que las mismas historias que se encuentran en la Biblia son contradictorias con las enseñanzas de la Iglesia. Y debo confesar que yo también me he preguntado más de una vez porqué Dios se quedará allá arriba en vez de venir a poner orden en este desastre de mundo.
Dejé “Intermitencias de la Muerte” (2005) para el final, porque creo de todas las obras anteriores, esta es la que menos “mensaje” tiene, aunque fue con la que más me reí. Otra vez, Saramago se va contra lo que la mayoría de nosotros pensaría sobre un tema (en este caso la muerte), y le da un enfoque distinto al que tradicionalmente tendría. El tema de la muerte, que normalmente es lúgubre y desalentador,  es abordado por Saramago con humor y sarcasmo, invitándonos a pensar que si bien la muerte es triste  un mundo sin muerte sería aún mas insoportable. Sería, quizás, que Saramago intuía que le quedaba poco tiempo?
Me faltan sus otras 12 novelas por leer. Que es bastante. Claramente, estas palabras no las digo como una gran conocedora de la obra de Saramago, simplemente las hago como una de sus lectoras que hoy se siente triste al tener una persona menos a quien admirar en el mundo. Y para contarles a todos aquellos quienes no conocen a Saramago y hoy se estarán preguntando que quien será este señor que se murió, el  porqué mi pena, y el  porqué mi profunda admiración.

In ON LIFE AND LOVE..

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